Birds&Wines … con Vera de Estenas

Birds&Wines … con Vera de Estenas

Bird&Wines, primera parte. Birding por el Parque Natural de la Hoces del Cabriel y atalaya de El Molón del Camporrobles.

¿Pero cómo lo has visto?
Esa fue sin duda la pregunta que más se repitió mientras observábamos con el telescopio un precioso Halcón peregrino soleándose en lo alto de una peña.  Y ese fue solo el comienzo de nuestro recorrido Birds&Wines por tierras de la DO Utiel-Requena. Pero vayamos por partes.

El entorno de la presa de Contreras, en el límite del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, fue nuestra primera parada.  Sirvió para que el grupo, numeroso esta vez, fuese familiarizándose con el uso de prismáticos y telescopios mientras ante las ópticas,desfilaban algunos Cormoranes, una solitaria Garza real y algunas cabras montesas que eclipsaron incluso al hierático Halcón que seguía en su peña.
Junto al río algunas Lavanderas blancas y cascadeñas. Un grupo de Palomas bravías, algún Avión roquero y los “repiqueteantes” Petirrojos completaron la lista de aves observadas a las que se negaron a sumarse esta vez los Roqueros solitarios o el escasísimo Treparriscos.
Tras entonar un poco el cuerpo con un café en la centenaria Venta de Contreras, emprendimos camino hacia nuestra segunda parada del recorrido: el Molón de Camporrobles.
Una vez allí iniciamos una tranquila subida entre almendros, pinos y sabinas en la que se observaron pocas aves. Una solitaria Corneja, un Carbonero garrapinos,  alguna Curruca cabecinegra mientras Verdecillos; Pardillos y Petirrojos ponían la “música de fondo”. Pero  hubo tiempo para hablar del esforzado trabajo de aquellos que en su día trabajaron el la “calera” que  hay junto a la senda; de asomarse a la profunda sima que se abre en una de las laderas de esta elevada muela y de detenernos en la entrada de lo que fue el recinto amurallado de época íbera que rodeaba la atalaya. Mientras un Cernícalo vulgar nos mostraba su habilidad  en el aire.

Una vez arriba costaba mantener la vista alerta para detectar la presencia de las aves, puesto que los restos de las construcciones de los antiguos pobladores íberos y musulmanes de este lugar bien merecen que se les preste atención.

Aún así, con un poco de paciencia conseguimos observar 2 de las especies más singulares de las que habitan en este hábitat rupícola: el Roquero solitario y la Collaba negra. Fueron observaciones lejanas pero que no solo lograron captar la atención de todos los participantes sino involucrarlos realmente en la búsqueda y detección de los ejemplares. ¡El mejor premio para un guía en este tipo de excursiones: conseguir enganchar al grupo!

Con el “extra bonus” de un ejemplar de Abubilla  y un Busardo ratonero observado sobre el valle, nos hicimos la obligada foto de grupo en lo más alto y  comenzamos el descenso. Además de algunos Zorzales que salían huyendo de las sabinas ante nuestra presencia, la bajada nos iba a deparar la mejor observación del día: un magnífico ejemplar adulto de Águila real que todo el grupo pudo disfrutar a placer mientras cicleaba en el horizonte.
Felices por las observaciones, disfrutando del paseo con el magnífico día que teníamos, pero deseosos ya de pasar a la segunda parte de la experiencia Birds&Wines, pusimos rumbo a Utiel donde se encuentra la Bodega Vera de Estenas.

Birds&Wines, segunda parte. Cata de vinos en la Bodega Vera de Estenas

Llegados a la Casa D. Ángel, heredad situada en una colina a las afueras de Utiel, nos esperaba Edu, propietario y nieto del fundador de la bodega Vera de Estenas, quien rápidamente tomo las riendas del grupo.
Rápidamente captó la atención de todos nosotros contándonos, breve pero detalladamente, la historia de esta bodega familiar, a pesar de la breve interrupción de una pareja de Cernícalos evolucionando a sus espaldas y reclamando el protagonismo que no habían tenido antes.  Casi sin darnos cuenta nos fuimos sumergiendo en el procesos de elaboración de los vinos … y en el interior de la centenaria casa-bodega.
Paso a paso, mostrándonos su pasión por el vino  y el trabajo de su familia en esta parte de la comarca de Utiel-Requena, nos fue llevando hasta el momento que todos esperábamos: la degustación de sus vinos.
Y no defraudaron ninguno de los 3 que probamos.
Una cuidada selección en la que pudimos catar la esencia de la idea del vino que tiene esta familia:
Viña Lidón. un blanco elaborado con uva Chardonnay de la propia finca y con fermentación en barricas nuevas de roble que muestra su interés por estar en vanguardia (fue el primer vino Chardonnay fermentado en barrica de la D.O Utiel Requena) pero que porta el nombre de una de las mujeres de la familia como homenaje a la tradición. Denominación de Origen Propia.
El Bobal de Estenas. Su vino más original y moderno. Un tinto elaborado 100 % con las uva autóctona de la comarca, la bobal, denostada durante mucho tiempo y ahora revalorizada por el trabajo de esta y otras muchas bodegas de la DO Utiel-Rquena. Pero en Vera de Estenas lo han hecho de otra manera, a la antigua, envejecido unos meses en tinajas de barro centenarias y sin pasar por madera lo que le da un carácter muy singular.
Martinez Bermell. Un tinto monovarietal de Merlot, de los denominados “Vinos de Pago” que demuestra su empeño por elaborar vinos de categoría superior, con Denominación de Origen Propia.
Tras pasar por la tienda y aprovisionarnos de buenos vinos para las próximas celebraciones, finalizamos nuestra recorrido con una comida de pic-nic en el Santuario de Nª Sra. del Remedio de Utiel. Un bonito paraje (aunque esta vez demasiado concurrido) donde pusimos fin a la actividad casi cuando el sol desaparecía ya en el horizonte.
Agradecemos a todos y todas los amigos/as que nos acompañaron la confianza depositada en ACTIO Birding y agradecemos las imágenes que nos cedisteis y que ilustran este reportaje sobre Birds&Wines … con Vera de Estenas.
¡Hasta la próxima!
2018-12-17T17:02:09+00:0014 / 12 / 2018|Cuaderno de Viajes|
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